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Yo apoyo la teoría de que la escasa colaboración inicial de Francia en la lucha contra ETA durante la transición fuera debida a que desde el exterior no se veía aún muy claro que España fuera a ser una Democracia, y el rey Juan Carlos I al fin y al cabo era el sucesor en la Jefatura del Estado nombrado por el viejo dictador, de modo que tardase un poco en verse fuera que la actitud del monarca era de auténtica voluntad de normalizar España, de lograr una Democracia sólida, con libertad. Tal es el grado de libertad que los delitos de los de ETA son matar, extorsionar, amenazar, robar, pero no el ser independentistas, ni decir que no se sienten españoles. esa es la diferencia entre un Estado democrático y no que no lo es, en qué cosas son consideras delito.
Cuando se habla de medidas excepcionales que en ocasiones son necesarias, vemos que existen ejemplos, no exentos de justificación legal (el problema a veces es que las leyes no se ajustan a la realidad del momento, y los mecanismos para modificar las leyes son lentos). A nadie se le escapa que Alemania es una democracia moderna desde hace más tiempo que España, y si bien los ciudadanos gozan de sus libertades, no está entre ellas la de realizar problamas nazis, la Constitución lo prohíbe por el problema que supuso el nacional-socialismo para dicho país y para todo el mundo en otro tiempo. Y no es una forma de limitar la libertad, sino de evitar resurgimientos criminales nazis. En esa línea puedo aprobar medidas excepcionales como la ley de partidos, cuyo fin es el de evitar que un partido político sea la cobertura ó tapadera de una organización criminal, ó de que dicha organización criminal se ría de las leyes y de la democracia como venía haciendo HB una vez muerto Franco. Es más, la ley de partidos vino tarde para mi gusto, porque su necesidad realmente surgió hace años, cuando la estrategia política legal empezó a verse tutelada por la organización mafiosa.
Esas son las medias excepcionales que se precisan, producto de necesidades concretas, y de la inteligencia, ya que matar sin más al estilo terrorista es más un problema que una ayuda, yo pienso así.
Vuelvo a repetir, si en su tiempo los GAL hubiesen elaborado y llevado a la práctica planes para traer a territorio español a unos cuantos etarras que de ese modo fueran detenidos aquí, hoy en día tendrían incluso condecoraciones, y si no se hubiese matado a la ligera a ningún etarra, no habría crecido tanto su apoyo social en los 70 y 80, porque la historia ahí es clara, hasta el año 97 no hubo reacciones populares masivas contra ETA en el País Vasco, es decir no se venció el miedo existente a ETA y su numerosa y fuerte estructura social.
Ha estado bordada la expresión de "becerro" Esteban, ya que en efecto en aquellas épocas los etarras más característicos eran como suele decirse los más bestias de su pueblo, no en vano están apodos como "Ternera", "Potros". Todo ha cambiado bastante, pero tampoco es fácil encontrar terroristas estrella como los de finales de los 80 y 90, aquellos preparados asesinos a sueldo, de unos ciertos conocimientos, ahora hay más de los que realizarían la O con un canuto con serias dificultades, pero dirigidos por los que mayor preparación tienen (no tanto operativa como académica), qe son los que han tenido que tomar las riendas del asunto tras las detenciones de los últimos años.
A veces se nos escapa que la verdadera cúpula de ETA más bien no se esconde, sino que está a la luz pública, con apariencia legal. Para mi modo de analizar el fenómeno etarra, desde hace años vengo considerando que en ETA existe una división de poderes, como existe en la estructura de un estado, y que los poderes que mayor peso tienen vienen siendo liderados por personajes de ámbito público. A nadie se le debe escapar el peso específico de Arnaldo Otegi, Ione Goirizelaia, Íñigo Iruin, Joseba Permach, Rafa Díez. El orden es lo de menos, porque quizá mayor peso tenga quien se piensa que lo tiene menor, igual el orden en pesos específicos es más bien nombrando a esas personas en el orden inverso al que las he nombrado, aunque hubiera podido parecer otra cosa.
Sí, luego están los que llamamos comunmente etarras, los que ponen las bombas y eso, las tropas, con sus "generales", "capitanes", "sargentillos" y "soldaditos", pero, funcionarían durante tanto tiempo si no fuese por estructuras que están por encima de ellos, y que canalizan los apoyos sociales de la Izquierda abertzale? lo dudo.
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