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CONSIDERACIONES AL CONTROL DE
ISLAMISTAS EN EL MEDIO PENITENCIARIO
Por
"Cartledge": Funcionario de
Instituciones Penitenciarias y Licenciado en Derecho.
En los últimos años se ha producido un
considerable incremento de la población reclusa musulmana en el
sistema penitenciario español. En la mayoría de los casos se trata
de internos de nacionalidad marroquí o argelina y distribuidos de
manera irregular en nuestro sistema penitenciario si bien si cabe
señalar ciertos centros con una fuerte presencia de este colectivo
como son: TOPAS, MANSILLA DE LAS MULAS, DUEÑAS, ALGECIRAS, A LAMA,
CURTIS, ALGECIRAS, CEUTA y MELILLA.
A pesar del cada vez mayor número de
internos musulmanes y de que ha quedado claro el que el medio
penitenciario constituye un campo abonado para el reclutamiento de
yihadistas y para la formación de células islamistas, lo cierto es
que la Dirección General de Instituciones Penitenciarias sigue sin
tener en cuenta la importancia del control que los funcionarios de
vigilancia interior pueden ejercer sobre este colectivo. De hecho
los programas de formación de los funcionarios de nuevo ingreso y
los cursos de formación que se dirigen a los funcionarios que ya
prestan servicio no tienen en cuenta en absoluto la existencia de
esta amenaza. A nivel general y desde mi perspectiva de funcionario
de a pie no he recibido nunca ninguna directriz o formación para
afrontar en un momento dado esta tarea.
Al contrario que lo que ocurría pocos
años atrás en los que este problema estalló en las manos de la
actual Directora General los reclusos islamistas o que se pueden
considerar simpatizantes han adoptado un perfil bajo que dificulta
la detección de los mismos. Por otra parte en las prisiones en las
que no son grupos numerosos no es fácil observar el establecimiento
de jerarquías.
Este texto pretende en este sentido
establecer ciertos criterios que he ido estableciendo a través de mi
experiencia particular. En todo caso y siendo consciente de que no
soy un experto en la materia intento ofrecer unos parámetros que
permitan ayudar a detectar a este tipo de reclusos partiendo siempre
de la base de que por lo general siempre nos basaremos en indicios
poco concluyentes.
1) En primer lugar nos fijaremos en el
grupo en general que esté internado en el Departamento. Observaremos
si mantienen algún tipo de rutina colectiva, si forman subgrupos, si
son permeables al resto de los internos o si ocupan espacios del
módulo bien de un modo abierto o discretamente. También será
interesante ver como afrontan las festividades musulmanas ya sean
las más tradicionales (Id Al Fitr e Id Al Adha) o ya sean otras más
específicas como el ayuno en el día 10 del mes de Muharran y que
puede implicar un mayor compromiso religioso por parte de los
internos.
2) En segundo lugar nos deberíamos
fijar en cada individuo concreto, sobre todo por la dificultad de
encontrar comportamientos colectivos sospechosos. Lo apropiado será
empezar por los internos que parezcan tener cierta ascendencia o
influencia sobre los demás. También son llamativos los individuos
reservados y los que mantengan comportamientos meticulosos y
ordenados. En esta fase es interesante observar las pertenencias que
los reclusos tienen en sus celdas. De este modo será destacable si
poseen colecciones de Hadices o folletos susceptibles de contener
material proselitista (normalmente están en árabe y carecen de
depósito legal en España, los editados en el extranjero suelen
proceder de Arabia Saudí si bien algunas veces hay material editado
por la Universidad Al Azhar de El Cairo). Junto a esto también es
interesante observar el lugar de edición del Corán (algunos tiene
interpolaciones capciosas) y ver si hay subrayadas determinadas
Suras que puedan tener un contenido relevante. Será también útil
fijarse en las revistas, libros, viñetas, fotos, recortes de prensa
o dibujos que puedan indicar cierta tendencia radical.
3) Mención aparte merecen las cintas
de audio. En no pocas ocasiones es sorprendente ver el poco control
al que se somete este material. A veces cintas que tienen un
contenido aparente tienen un contenido real radicalmente diferente.
Incluso internos incluídos en el fichero FIES-3 BA han sido
sorprendidos poseyendo cintas que tenían un contenido no autorizado
distinto al que se les suponía (recuerdo el caso de una cinta de la
UNED que contenía grabaciones de jutbas)
4) Otros objetos que también pueden
mostrar ciertas tendencias aún pareciendo anecdótico son la tenencia
de alfombras de cierta calidad para rezar, prendas de vestir
dedicadas exclusivamente a la oración o a ser llevada en
determinados días de la semana (el viernes) o en ciertas
festividades.
Una vez que se señalara a un posible
radical se debería intentar establecer un control sobre los
siguientes elementos:
1) En primer lugar la correspondencia
de entrada y salida del individuo, desde mi perspectiva sería
interesante prestar especial atención a la dirigida a otros reclusos
o a personas que no pertenezcan a su entorno familiar. A veces para
eludir un posible control suelen utilizar a otros internos, incluso
españoles por lo que sería necesario cotejar los libros de
correspondencia para detectar movimientos extraños.
2) En segundo lugar prestaremos
atención a la situación económica del individuo. Sería interesante
que la Administración controlara el origen de los giros o
transferencias recibidos del exterior (que en la actualidad es
fácilmente ocultable) así como los que puedan realizarse por el
interno al exterior. También observaremos la posibilidad de
establecimiento de sistemas de solidaridad entre ellos que puedan
estar inspirados en el zakat y que se puedan utilizar como
instrumento de captación o reclutamiento. En este sentido es
destacable que ciertos destinos como los de economato puedan ser
utilizados para prestar favores a internos sin recursos que permitan
atraerlos para la causa.
3) También será importante atender a
los movimientos del individuo en el sistema penitenciario. Aquí
interesan tanto los que impliquen traslado de prisión (por ejemplo
un recluso que haya estado en primer grado en contacto con
islamistas en Departamentos de Régimen Cerrado y que es trasladado
en segundo grado a otro Centro Penitenciario) como los que dentro de
la prisión de un Módulo a otro permitan establecer conexiones con
reclusos sospechosos
4) Por último si de lo que se trata en
última instancia es de elevar información del individuo para los
servicios de información de la policía o de la Guardia Civil sería
también interesante comprobar los expedientes de los internos y
fijar el delito cometido por los mismos. Algunos de los individuos
más interesantes suelen estar en prisión por delitos relacionados
con el tráfico de drogas, de personas o la falsificación de
documentos o tarjetas de crédito
A la vista de lo expuesto queda
patente que el Sistema Penitenciario puede realizar una función de
seguimiento de posibles elementos radicales muy útil anticipando así
conductas peligrosas una vez que el individuo recupere la libertad.
Para ello sería interesante el establecimiento de un sistema de
control y seguimiento que permitiese la elaboración de una ficha de
cada sujeto relevante. En la elaboración de esa ficha podrían
colaborar las diversas oficinas que manejen datos de estos
individuos que puedan ser indicativos de movimientos extraños. Así
por ejemplo la Oficina de Régimen podría aportar datos sobre las
actividades delictivas del individuo (como ya se ha comentado por mi
experiencia los sujetos más interesantes suelen estar condenados por
tráfico de drogas o delitos relacionados con el tráfico de personas
y falsificación de tarjetas o documentación) que permitan establecer
sus capacidades y las habilidades que pudieran ser interesantes de
cara a una posible futura actividad yihadista. La Oficina de peculio
podría aportar datos sobre quien efectúa ingresos a su favor
(lamentablemente de forma limitada ya que el ingreso de dinero a
favor de un interno ya sea por ventanilla o por transferencia o giro
postal no requiere identificación personal). El Departamento de
Comunicaciones podría también aportar datos sobre las personas que
han comunicado con los sujetos interesantes del mismo modo que
también sería de interés el seguimiento de la correspondencia de
entrada y de salida (obviamente nos referimos exclusivamente a las
direcciones de salida y a los remitentes de esa correspondencia).
Por otra parte también sería muy útil
que la Administración Penitenciaria empezara a definir un perfil
sobre la base de los datos que le constan de los individuos
incluidos en el fichero FIES-BA o los que son incluidos en los
grupos de seguimiento establecidos para el control de posibles
elementos radicales. Sobre esta base sería posible que el personal
de vigilancia tuviera posibilidad de tener ciertos criterios a la
hora de intentar afrontar la tarea de la detección de estos
elementos. Del mismo modo sería deseable que sobre la base de los
datos que tienen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se
definiese un modelo de delincuente común que pudiese ser susceptible
de radicalización. Así por ejemplo atendiendo como hemos dicho al
tipo de actividad delictiva del sujeto o por ejemplo a la
procedencia geográfica del sujeto (por ejemplo cabe la posibilidad
de que un recluso procedente de la Barriada del Príncipe de Ceuta
pueda estar más adoctrinado que un individuo de otra procedencia).
Del mismo modo también podría ser una
medida preventiva eficaz el establecer un mapa de las prisiones
españolas en las que se pueda establecer un mayor o menor nivel de
riesgo de la existencia de elementos radicales o de mayor actividad
proselitista. Este mapa podría hacerse en base a diversos criterios
como por ejemplo: el porcentaje de población reclusa musulmana, el
carácter reivindicativo de la misma, la presencia de determinadas
ONGs o Asociaciones que trabajen con los internos (el caso de la
Asociación “An Noor” en la prisión de Ceuta que está vinculada a la
Mezquita Tabligh de esa ciudad sería un buen ejemplo). Del mismo
modo sobre la base de ese mapa se podría establecer el seguimiento
de los movimientos de un interno por nuestro sistema penitenciario
permitiendo de alguna manera determinar los contactos que haya
podido hacer en cada momento lo que pueda ser información relevante
en un momento dado.
La idea del establecimiento de fichas
de internos susceptibles de ser elementos radicales o susceptibles
de radicalización no es una idea novedosa. En los Estados Unidos las
redes de reclutamiento y captación en las prisiones llegaban a
establecer una base de datos sobre estos individuos incluyendo datos
tales como la fecha de cumplimento de la condena y el lugar de
residencia previsto que permitía incluso que estos sujetos fueran
captados una vez pasada su estancia en prisión en la que habían sido
evaluados de cara a su posible utilidad para la causa.
El presente
documento no tiene ninguna pretensión científica. Sin embargo si que
tiene el valor de basarse en mi experiencia personal como
funcionario. Es esta experiencia la que me permite manifestar las
tremendas carencias de nuestro sistema en el control de la población
reclusa. A día de hoy se está desaprovechando la posibilidad de
recopilar una información que llegado el caso pueda facilitar su
tarea a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Para ello
sería necesario la creación de un Órgano adecuado para coordinar a
los distintos Departamentos implicados tanto a nivel de Centros como
a nivel de Centro Directivo y sería también necesario la formación
del personal penitenciario para afrontar estas tareas.
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