Asesinato de agentes del CNI en Iraq

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Asesinato de agentes del CNI en Iraq

Mensaje por kilo009 » Vie Feb 02, 2007 4:21 pm

Creo que es necesario abrir un tema con todos los datos que consigamos sobre el asesinato de los agentes del CNI en Iraq y luego sacar nuestras propias conclusiones.

Extracto del libro de Lorenzo Silva sobre España en Irak referido a la emboscada que sufrieron los agentes del CNI.

La emboscada

La imagen del televisor mostraba la escena con claridad pero sin nitidez.

El adolescente iraquí mantenía su pie encima de uno de los cadáveres. Se encontraba a un lado de la carretera y levantaba dos dedos de la mano derecha en señal de victoria. Detrás de él, un niño pateaba los restos del mismo hombre. Otros chiquillos se arremolinaban expectantes, entre la indecisión del momento y el escrutinio de las cámaras. Al final todos levantaban con alguna timidez la mano, imitando los gestos de su compañero.Victoria. Los vehículos seguían pasando con escalofriante naturalidad, y a la vez con cierta parsimonia, por la vía.Tenían los faros encendidos y en el cielo, de un azul oscuro, podía percibirse el último resto de luz antes de anochecer.

El más jovencillo de todos los chavales, vestido con una chaqueta marrón, seguía golpeando el cuerpo al tiempo que observaba el objetivo, como si no estuviera muy convencido de lo que estaba haciendo o sintiera aún esa carne como viva.

El color de las imágenes era turbio e impreciso. Por un instante la cámara se centró en el pie del adolescente que descansaba encima del cuerpo exánime. De vez en cuando, detrás, entraba en cuadro otro pie, el del chaval que le propinaba patadas. Había lugareños que cruzaban despreocupados, sin prestar demasiada atención al hecho de que siete españoles, miembros del CNI1, yacieran muertos a su alrededor.A continuación, las luces de los coches desvirtuaban la escena mientras el pequeño seguía golpeando, con ahínco ya menguante, el cadáver del militar vestido de paisano. La silueta se perdía, se desenfocaba y la cámara retrocedía a otros dos españoles que yacían boca arriba con las manos y los pies desparramados, como si hubieran muerto de un golpe, los pechos ensangrentados, inmóviles. Una furgoneta de la policía o una ambulancia de luces azules pasaba con los rotativos destellando, sin detenerse. El plano se abría y además de los dos anteriores se apreciaba ahora un tercer cadáver en la misma postura. Muy cerca los unos de los otros, como si hubieran caído luchando codo a codo.

La imagen terminaba perdiéndose entre coches y gente que observaba con la misma curiosidad a los filmadores y a los cuerpos sin vida. Después, el silencio.

Aquella escena sería repetida hasta la saciedad por todas las cadenas de televisión del mundo. La primera en difundir las imágenes fue Sky News, ya que fueron su reportero David Bowden y el cámara que le acompañaba quienes se encontraron los cadáveres treinta minutos después del fin del ataque.

II

Mientras tanto, en España, un nuevo contingente de tropas se estaba preparando para salir con rumbo a Irak e integrarse en la Brigada Multinacional Plus Ultra (BMNPU) II, que empezaría a relevar a la BMNPU I en apenas dos días. Era la continuación de la denominada operación India/Foxtrot2 en tierras iraquíes.

La inmensa mayoría de los hombres y mujeres que formaban la BMNPU II estaban concentrados en la Base General Menacho, en Bótoa (en los alrededores de Badajoz). Unas modernas instalaciones construidas entre campos arcillosos con predominio del color rojo en techumbres, barracones y hangares, y donde tenía a la sazón su cuartel general la Brigada de Infantería Mecanizada «Extremadura» XI.

Era el día 30 de noviembre de 2003. La hora de la cena. En la televisión repetían por enésima vez las sobrecogedoras imágenes de los cuerpos sin vida de los agentes del CNI, caídos la víspera. Un grupo de soldados vallisoletanos, pertenecientes al Regimiento de Caballería «Farnesio» 12, cenaba en un bar en
los alrededores de la base. Observaban con una resignada frustración aquella desagradable escena al tiempo que escuchaban los comentarios de la periodista:

[…] los ocho formaban un equipo y regresaban de una misión cuando fueron atacados. La agresión se produjo en una carretera muy concurrida donde el convoy era un blanco fácil. La multitud pateó los cadáveres de los españoles y coreó gritos a favor de Sadam…

La locutora continuaba recapitulando las demás víctimas españolas que el conflicto de Irak había producido hasta aquel momento. Otras cinco.3

Ciertas noticias hay que mirarlas con talante estoico. Pero es difícil cuando una semana después tú tienes que estar en ese lugar. El sargento primero Vergara hablaba de ello cuando el cabo Herrero le comentó: «Uno de ellos es hermano de Rodríguez (un sargento primero de su unidad, con el que tenía contacto diario).A la repulsa de haber visto la escena se le sumó un sentimiento más fuerte que colmó su indignación.

En ese instante los muertos empezaron a verse más cerca: ya no eran siete desconocidos de su mismo ejército; se trataba de alguien muy próximo a un compañero. Aquello fue para el sargento Vergara un golpe a la vez duro e imprevisto. Al poco tiempo se enteraría de que otros dos de los caídos eran de Caballería. Uno residía en Valladolid, en La Rubia, un barrio que le era muy familiar, encima de un bar al que también había ido alguna vez. Por un instante tuvo la sensación de que estaba en un ejército minúsculo, donde todos los miembros se conocían o eran conocidos de terceros.

Los familiares de las víctimas se encontraban en Torrejón, donde estaban recibiendo a los cadáveres. La siguiente imagen televisiva era ésa: una fila de féretros cubiertos con banderas de España. Pero Vergara ya sólo pensaba en volver a la enorme nave donde estaba alojado y poder, por un instante, hablar con su compañero Rodríguez. Después, tendría que meditar seriamente en qué estaba a punto de embarcarse.

III
Irak, sábado 29 de noviembre de 2003. 14.30, hora local.

En los alrededores de Bagdad, ocho miembros del CNI terminan de almorzar. Lo hacen antes de lo previsto, lo que es un punto a su favor. Evitar horarios rígidos significa disminuir posibles riesgos a la hora de trabajar como agente de inteligencia.

Cuatro de los agentes se encuentran realizando un reconocimiento previo de la zona, antes de su incorporación definitiva, que está prevista para enero de 2004; los otros cuatro les hacen de guías; son sus últimas semanas en Irak. Durante toda la mañana se han dedicado a visitar Bagdad y recorrer los denominados puntos clave, organismos nacionales e internacionales principalmente. Quieren llegar a dormir a la zona de operaciones, Diwaniya y Nayaf, las dos ciudades donde se despliega el contingente español, integrado en la Brigada Multinacional Plus Ultra. La distancia no es excesivamente grande, unos doscientos kilómetros que deben recorrer en dos todoterrenos, un Nissan Patrol blanco y un Chevrolet Tahoe azul.

La situación en la zona se ha complicado a causa del mes del Ramadán. El nivel de alerta es máximo y los ataques a los miembros de la coalición se han intensificado, sobre todo contra los estadounidenses. Por ese motivo, cualquier acción que se efectúa no sólo está planificada y evaluada previamente sino que se ejecuta en coordinación permanente con el responsable de la operación en Madrid. A esto hay que añadir que la capacitación profesional de este tipo de personas es excepcional. A sus brillantes hojas de servicio se suma una formación exhaustiva en casi todas las materias que pueden serles útiles en territorio iraquí: seguridad, autoprotección operativa, conducción evasiva, tiro, fotografía, idiomas (inglés, árabe), explosivos... El riesgo, aun siendo alto, parece estar compensado con la preparación de los integrantes del grupo.

Han salido de Bagdad. Su indumentaria no llama la atención, van de paisano.Tampoco sus coches destacan, ni siquiera llevan blindaje, lo que sería un arma de doble filo.4Van con los vehículos repostados a tope para evitar paradas, las armas de dotación ocultas y a mano, el chaleco antifragmentos también cerca. Algunos de ellos se lo han colocado, otros no. Llevarlo, como todo, tiene sus pros y sus contras. La incomodidad, por un lado, y ser fácilmente detectables, por otro, animan a no ponérselo.

Empieza a oscurecer. Han tomado la denominada ruta Jackson5, la carretera que une la capital iraquí con Diwaniya y Nayaf. Es una vía secundaria que obligatoriamente debe atravesar pueblos y aldeas. La única opción, ya que la principal está cortada a esas horas. Entre ambos vehículos se comunican mediante teléfonos ví satélite Thuraya.

Son las 15.22, apenas ha transcurrido una hora de viaje. Han sobrepasado hace unos diez minutos Mahmudiyad, localidad cercana a las instalaciones del puesto de mando del 505 Regimiento de la III Brigada de la 82 División Aerotransportada de EE.UU. Al cruzar núcleos urbanos deben reducir la velocidad, pero en ese momento atraviesan Al Latifiya, y van a 120 km/h. La carretera lo permite, es ancha, bien pavimentada y de tráfico escaso. Además transitan por una larga recta. Hace quince minutos que han enlazado entre ellos por medio de los Thuraya. Sin novedad.

Un Cadillac blanco, con cinco ocupantes en su interior, se coloca detrás del segundo vehículo. En éste viajan el brigada Vega, el sargento primero Riera y los comandantes Baró y Rodríguez. Desde el sedán blanco se empieza de pronto a abrir fuego. Han sacado los fusiles por las ventanillas y resuena el ruido peculiar de las ráfagas de AK-47.6 El conductor del todoterreno acelera y adelanta al coche de sus compañeros con la intención de avisarles. Pretende colocarse a su costado pero no lo consigue, los acontecimientos se desarrollan muy deprisa. De poco sirve la preparación ante una realidad que es infinitamente más cruda, cruel e imprevisible.

No ha pasado ni un minuto. Ellos no lo saben, pero han superado con éxito un punto donde les habían colocado dos trampas explosivas que debían ser accionadas por control remoto. La emboscada parece estar minuciosamente diseñada. Y el sedán blanco que persigue al convoy de agentes españoles se mantiene tras el segundo vehículo, el que antes iba en cabeza. El Cadillac lo adelanta por la izquierda y al llegar a su altura uno de los agresores dispara una ráfaga de Kaláshnikov que alcanza mortalmente al conductor, el comandante de Caballería Martínez González.También hiere de gravedad al brigada Egea, que recibe un disparo en la cabeza. El vehículo tiene toda la parte izquierda acribillada a balazos y las dos ruedas de ese lado reventadas.

El sedán blanco continúa entonces la persecución sobre el vehículo que abre la marcha. Sin dejar de disparar, los atacantes repiten la maniobra: adelantan, se colocan a la altura del todoterreno y, por medio de la acción del fuego, logran de nuevo matar al conductor, el brigada Vega. El vehículo sigue sin control hasta salirse bruscamente de la carretera, salta un pequeño desnivel y queda atrapado en el fango.

El ataque no ha durado más de tres minutos: hay dos muertos y dos heridos graves entre los españoles. El segundo de éstos tiene un disparo en el estómago. La prioridad inmediata pasa por salvar las vidas de los hombres alcanzados por el fuego enemigo. El vehículo de los asaltantes se cruza en la carretera sin dejar
de disparar.

En el otro coche los agentes supervivientes han retirado el cadáver del comandante Martínez González y lo han colocado en la parte trasera cerca del brigada Egea, que está muy malherido. Aunque el vehículo tiene dos ruedas pinchadas, sigue adelante; lo conduce el comandante Merino, que llega hasta la altura del todoterreno enfangado. Se cruzan con los agresores, intercambian disparos.

El Cadillac se va. Son las 15.27, hora local. No se oyen tiros, todo parece haber terminado. El sargento primero Zanón sale corriendo del todoterreno que se ha acercado a la zona embarrada en busca del otro. El comandante Merino sigue en el coche. Observa que el Cadillac ha parado más adelante y que se aparta de la carretera. Busca el teléfono satélite, su Thuraya, para contactar con Madrid. La conversación es angustiosa: «¡Nos han atacado, tenemos al menos dos muertos! Avisa a la Brigada. ¡Que manden helicópteros!». La comunicación se interrumpe porque los disparos han vuelto a sonar. Detrás del coche atrapado en el fango hay dos edificios desde donde se ha reanudado el ataque. La potencia de fuego de los atacantes se ha acrecentado brutalmente; disparan con todo: fusiles, ametralladoras, lanzagranadas. Los cuatro españoles ilesos se defienden con lo que tienen: sus armas reglamentarias. Empuñan pistolas ametralladoras HK MP7 A1, de fabricación alemana, contra un fuego que parece ilimitado.

Nadie huye de la zona, no puede dejarse atrás a los heridos. Además, todos combaten con la esperanza de que el rescate no tardará demasiado.

Son las 15.32 horas. El comandante Baró coge otro Thuraya y marca el número de Madrid. El tiroteo es muy intenso, y quien le atiende desde España puede percibir la ferocidad del combate, el impacto de las detonaciones en la chapa del vehículo. La impotencia del que desde una oficina está recibiendo la llamada es doble: por un lado, la imprecisión geográfica de la demanda de auxilio; por otro, la frustración de no poder hacer mucho. El comandante Baró informa: «¡Hay cuatro muertos… o tres! Te doy nuestras coordenadas…». Más allá del teléfono se han podido apreciar nítidamente cuatro o cinco detonaciones. La comunicación se ha vuelto a cortar sin que el agente del CNI hubiera podido dar las coordenadas desde su GPS.

En Madrid no tienen información suficiente para ayudarlos. La impotencia se convierte en desesperanza. No se sabe dónde están exactamente, y para averiguarlo habría que barrer todos los kilómetros y kilómetros de carretera, pero no cabe otra solución. Desde Base España, en Diwaniya, los helicópteros se preparan para salir.

Son las 15.42. A los dos agentes muertos hay que sumar ahora al comandante Rodríguez, que estaba herido en el estómago. Los sargentos primeros Riera y Zanón suben un pequeño talud que separa un vehículo de otro, donde se encuentran con el comandante Merino.Valoran los tres la situación, coinciden en que deben buscar un sitio más seguro. El fuego no deja de recrudecerse. El comandante Baró ha tomado una posición cerca del vehículo y dispara cubriendo a sus compañeros. Debe medir cada cartucho que emplea, porque no sabe cuánto puede durar todo aquello. Deciden que el sargento primero Riera cruce la carretera en busca de ayuda. Por efecto del intenso fuego, los vehículos que circulaban por la vía se han detenido. La carretera está colapsada, y la emboscada se ha convertido en un espectáculo para el personal que deambula.

Riera ha cruzado y se acerca a unos matorrales, mientras el fuego suena endiablado a su espalda. Debe conseguir un vehículo, acercarse a sus compañeros y rescatarlos. Su arma está encasquillada, es el colmo del infortunio. El gentío que está observando la escena se acerca a él.Acaban de salir de una mezquita próxima y lo rodean. Le arrancan violentamente la medalla que lleva encima, una imagen de la Virgen, y empieza a recibir golpes en medio de un griterío incontrolado. Otras manos intentan atarlo e introducirlo en el maletero de un coche aparcado al borde de la carretera. Le han quitado el arma, por suerte, inútil. Las voces de la multitud arremolinada a su alrededor son el único sonido que percibe. Sigue recibiendo golpes. Piensa que sus días ya están contados y que no podrá hacer nada para impedirlo, que sólo queda rendirse ante la evidencia de morir a palos, como lo han hecho otros en Irak, por cometer el delito imperdonable de estar allí.

De pronto ve acercarse a un individuo que llama su atención, abriéndose paso entre la masa de gente. Es un hombre bien vestido, delgado, con un aire de distinción. Se acerca a él, no habla, arrima su cara y le besa en la mejilla.7 En ese mismo instante la turba cambia de actitud, nadie arremete. El hombre delgado parece ser un notable. Riera no se cree lo sucedido ni sabe muy bien en qué situación está, pero los que antes lo empujaban y lo obligaban a introducirse en el maletero del coche ahora le muestran sus respetos.

Camina junto al desconocido hacia los coches. Ahora es su protegido. Lo introducen en un taxi. Riera está desorientado, entre tanto ha oscurecido casi por completo. El taxi arranca, en medio de un tráfico de una desconcertante intensidad. Se encuentran con tres coches de policía y el taxi se detiene. Los policías se hacen entonces cargo del militar español, para llevarlo hasta la comisaría de Al Latifiya. Al cruzar por el lugar de los hechos, el sargento primero observa los cadáveres de sus compañeros tendidos en la carretera. Los dos vehículos todoterreno arden. Aún no sabe con seguridad que han muerto todos, después de agotar la munición, pero se lo teme. Sólo han pasado treinta minutos.8 El hombre que le ha salvado la vida es un agente europeo de un servicio secreto. Desde el destacamento español se ha enviado en auxilio de los agentes una sección de legionarios, que llegarán tarde. Días después de aquella emboscada, la garita de control de acceso de Base España en Diwaniya amanecerá inundada de flores. El tributo mudo de otros iraquíes a los muertos de CNI.

IV

Cuando Vergara llegó a la nave, después de haber cenado en el bar, se tumbó en la cama y volvió a pensar en todo lo que había visto y le habían contado. Las imágenes de aquellos militares españoles, como él, abandonados sobre el asfalto de una carretera extranjera, pisoteados como si fueran el trofeo de una cacería… ¿Dónde estaba el honor, el respeto por los muertos? Empezó a sentirse mal, no mal por él, o sí, pero más todavía por lo que había visto. Daba vueltas a la cabeza por lo que estaba a punto de hacer y volvía a ver la imagen de Torrejón y el recibimiento de los cadáveres. Apenas habían pasado treinta horas desde el atentado y ya estaban en España.

Pensaba sobre todo en Rodríguez, su compañero. Cogió el teléfono y lo llamó. A las palabras de condolencia le respondió con una petición: que se cuidara allá donde había muerto su hermano, el comandante Rodríguez.Vergara se emocionó, no podía evitarlo, en aquella soledad y sobrecogido por la entereza de su camarada.

Después se hizo el silencio, la hora de los pensamientos revueltos, los miedos que atacan, la duda de no saber si aquello en lo que iba a embarcarse en los próximos meses era una buena decisión o una complicación innecesaria. Él se debía al ejército, y hasta ese instante estaba seguro de lo que iba a hacer, pero también tenía una obligación personal e irrenunciable, volver con su mujer y su hija.

Irak se abría ahora ante sus ojos como un país peligroso, donde moría gente. Aquella misión no iba a desarrollarse en la relativa normalidad con que por suerte se vivía en Kosovo o Bosnia, territorio este último que había conocido en plena guerra. Irak, en su nueva representación mental, era un país sumido en el caos donde los cadáveres no se respetaban y las emboscadas podían producirse en cualquier sitio.

Aun así, desolado, esa noche le quedaba una última misión, quizá la más importante: llamar a su mujer y convencerla de que todo aquello que había visto en la televisión era excepcional, porque claro, aquellos hombres iban en vehículos civiles, sin protección, y todo el mundo sabía quiénes eran, y así, tan confiados, pasa lo que pasa… Ella disimuló que le creía, y él quiso ver en sus palabras cierto aliento.


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Información que hay en la página web del CNI, explicándonos como se sucedieron las detenciones de los autores materiales del asesinato de 8 miembros del CNI:

Detención de los sospechosos de los ocho asesinatos de miembros del CNI

El día 10 de diciembre de 2003, el Presidente del Gobierno español, Sr. Aznar, y el Ministro de Defensa, Sr. Trillo, anunciaron en el Congreso de los Diputados la detención en Iraq de los sospechosos, tanto del asesinato del agente español del CNI, José Antonio Bernal, ocurrido el pasado 09-10-2003, como de los asesinatos de los siete agentes del CNI en Latifiya el 29-11-2003.

De acuerdo con su versión, a primera hora de la mañana, cuatro compañías del tercer batallón del 505 regimiento de la 82 División Aerotransportada de los Estados Unidos, junto a fuerzas de la policía iraquí, habían llevado a cabo una serie de operaciones en la ciudad de Latifiya, al sur de Bagdad, para proceder a la detención de elementos terroristas vinculados al atentado que costó la vida a siete agentes españoles del CNI.

Tras una puesta en común de información de los servicios británicos, norteamericanos y de los propios servicios de inteligencia españoles, así como de la policía iraquí, y una coordinación eficaz de los análisis de inteligencia, se llegó a la localización de un peligroso grupo organizado y armado, identificado en torno al nombre de Abu Abdullah.

La operación se hizo sin necesidad de disparos ni bajas, en una demostración de lo que el propio comandante en jefe norteamericano del CJTF-7 considera un ejemplo de las operaciones conjuntas de las fuerzas de la coalición y las fuerzas de seguridad iraquíes, capturándose un total de 41 personas, entre las que se hallarían los presuntos responsables directos, ejecutores y organizadores del reciente atentado terrorista contra los agentes españoles.

El Ministro de Defensa confirmó igualmente que durante el fin de semana, se produjo la detención en Bagdad por la policía iraquí de cinco personas presuntamente responsables del asesinato del agente español del CNI, José Antonio Bernal.

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Según el Ministerio de Defensa:

-El jefe del grupo terrorista desarticulado en la operación de captura de los asesinos de los agentes del CNI, se llama Abu Abdulá.

-El segundo es conocido como As Salah.

-Se capturó a su oficial de inteligencia, al responsable de finanzas y al médico que solía tratarlos.

-En el atentado se intentaron utilizar artefactos explosivos accionados por control remoto.

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Libro: Y al final, la guerra, de Luis Miguel Francisco y Lorenzo Silva:

No lo voy a copiar textual, pero relata algo así como militares españoles tratan con bastante respeto a un detenido, que trasladan a la cárcel de Abu Ghraib. El detenido se llama Flayeh Al Mayali, y según le comenta un teniente al sargento Acera, el detenido "es un tío de Inteligencia que trabajaba para el CNI, al parecer fue él quien reveló la información para el ataque".

Según un inciso que hace el autor, y sí copio literal:

Aquel hombre se llamaba Flayeh Al Mayali. Eun una entrevista que le hizo tras su liberación el periodista español Gervasio Sánchez, aseguró que los americanos le habían soltado por la clamorosa falta de pruebas contra él. Que los españoles fabricaron la acusación manipulando datos como el dinero que manejaba, cuando él era un contratista conocido pque realizaba multitud de trabajos para la coalición (reconstrucción de escuelas y centros cívicos) y ese dinero lo había recibido en pago de dichos trabajos. También denunció haber sido torturado en Base España durante los interrogatorios. Según sus propias palabras al periodista: "He pasado casi un año detenido sin culpa y he dejado a mi familia en la indigencia. Los servicios de inteligencia españoles me detuvieron y me acusaron sin pruebas. Querían justificar que estaban realizando una investigación en profundidad y me usaron como chivo expiatorio". El Ministerio de Defensa negó la veracidad de sus afirmaciones. Gervasio Sánchez en El Heraldo de Aragón, 21 de febrero de 2005.

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Sobre el traductor hay centenares de asuntos en Internet para leer, pongo algunos enlaces:

http://www.heraldo.es/heraldo.html?noticia=124972

La denuncia por torturas:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=11708

http://observatorio.ultimosegundo.ig.com.br/artigos.asp?cod=320VOZ006

Luis del Pino, ayúdenme por favor:
http://www.libertaddigital.com/bitacora ... hp?id=1456

¿Un traductor traidor?
http://www.elpais.es/articulo/internaci ... int_5/Tes/

http://www.belt.es/noticias/2004/Diciem ... agente.htm
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Mensaje por kilo009 » Vie Feb 02, 2007 4:35 pm

Reconstrucción de los sucesos:

-Los agentes del CNI viajaron desde Bagdad por la ruta Jackson (una vieja carretera paralela a la autovía). La ruta es más lenta pero más transitada y segura. Se dirigían hacia un punto entre Diwaniya y Nayaf, y viajaban en dos vehículos, cada uno con 4 agentes del Centro.

-A la altura de Mahmudiya (a 30 km de Bagdad) comenzó a seguirlos un vehículo, que a su vez abría fuego contra ellos. El vehículo era un Oldsmobile de 1990.

-El convoy se detuvo en Latifiya porque fue interceptado, y allí se respondió a los disparos. Sucedió a las 15.45, dos horas menos en la Península.

*Parece ser que el vehículo agresor acelera hasta interceptar al primer vehículo, donde hiere al conductor y obliga a parar el coche (gira bruscamente hacia la derecha de la vía). Luego es alcanzado por una granada.

*El segundo vehículo se detiene en la vía, y toma posiciones para cubrir a sus compañeros. Dos de los agentes del segundo vehículo son abatidos por el fuego enemigo.

*En las casas cercanas a la carretera había tiradores emboscados.


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Mensaje por Esteban » Mié Feb 07, 2007 11:39 am

sobre este atentado, creo de interés colgar una información bastante completa que dio ABC el 05/02/04

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Mensaje por Esteban » Lun Jul 02, 2007 5:14 pm

ELPAIS calienta la comparecencia del ministro de Defensa para explicar la muerte de los soldados en Líbano aireando la detención del tristemente célebre traductor iraquí. A veces cuesta distinguir a PRISA de las oficinas de prensa del Minisdef, no se sabe muy bien quién es portavoz de quién.

El PP ocultó al juez la detención del único acusado del asesinato de los agentes del CNI
Flayeh quiere acudir a la Audiencia Nacional, pero Interior le impide la entrada en España
MIGUEL GONZÁLEZ - Madrid - 02/07/2007

El atentado que el 24 de junio costó la vida a seis soldados en Líbano es el segundo más grave sufrido por las tropas españolas en el exterior. El peor fue el asesinato de siete agentes del CNI el 29 de noviembre de 2003 en Irak. Entonces, como ahora, un juez de la Audiencia Nacional abrió una investigación, pero la archivó provisionalmente por falta de autor conocido el 13 de febrero de 2004. Sólo un mes después, el 22 de marzo, el Ministerio de Defensa, aún en manos del PP, detuvo al iraquí Flayeh Al Mayali como sospechoso, pero en vez de comunicarlo al juez lo entregó a Estados Unidos.

El auto que el juez Fernando Andreu dictó el 13 de febrero de 2004 no admitía lugar a dudas. La muerte de los siete agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) "se produjo como consecuencia de un ataque armado cometido por un grupo de personas cuya identidad por el momento se desconoce, [por lo que] procede acordar [...] el sobreseimiento provisional de las actuaciones [...] sin perjuicio de que, de existir nuevos datos referidos a la identidad de los autores, la naturaleza y circunstancias de los hechos denunciados se pueda acordar [...] la consiguiente reapertura de las presentes diligencias".

El 22 de marzo de 2004, el ciudadano iraquí Flayeh Al Mayali, traductor de uno de los agentes asesinados, fue detenido por las tropas españolas desplegadas en Diwaniyah, en el sur de Irak.

Después de ser interrogado durante tres días por miembros del CNI en dependencias de Base España, fue trasladado al Centro de Detenidos de la Coalición liderada por EE UU, en Bagdad.

Su familia recibió un documento, firmado por el capitán Alejo de la Torre, asesor jurídico del contingente, que certificaba que Flayeh estaba acusado por "el Reino de España" de ser "cooperador necesario" en el atentado contra los miembros del CNI, por lo que se había ordenado su "prisión incondicional". El juez Andreu, único competente para ordenarlo, no tuvo intervención alguna en el caso. Fuentes del CNI dijeron que fue el traductor quien avisó a los asesinos del trayecto que iban a seguir los agentes españoles, que regresaban de Bagdad a Diwaniyah cuando cayeron en una emboscada.

Flayeh, profesor de español en la Universidad de Bagdad, conocía al más veterano de los agentes asesinados, el comandante Alberto Martínez, porque traducía para él la prensa local durante el régimen de Sadam.

El traductor permaneció 11 meses detenido en las prisiones de Abu Graib -conocida por las prácticas vejatorias a los presos-, en Bagdad; y Buque, en Basora. Nunca fue sometido a juicio. Tampoco se confesó culpable.

El 15 de enero de 2005, el comité encargado de revisar los expedientes de los detenidos por EE UU en Irak examinó su caso y lo excarceló por falta de pruebas.

Pese a ello, el 29 de julio de 2005, el Ministerio del Interior, ya bajo Gobierno socialista, dictó una orden prohibiéndole entrar en España por un periodo de diez años. La prohibición se amplía a otros 14 países europeos del acuerdo de Schengen.

"Este ciudadano iraquí", asegura la orden de Interior, "ha sido puesto en libertad tras haber estado recluido once meses en su país por su implicación en el asesinato de los miembros del CNI, ocurrido a finales de 2003".

"La investigación que se llevó a cabo", agrega el documento, "le señala como la persona que había proporcionado información para cometer el atentado y miembro activo del antiguo Servicio de Inteligencia iraquí". Ninguno de los hechos que el informe da como ciertos han sido declarados probados por ningún juez.

"Estoy dispuesto a declarar"
Al Mayali reside actualmente en Bagdad, donde EL PAÍS lo localizó el pasado sábado. Ha oído decir que tiene prohibido viajar a España, aunque nadie se lo ha comunicado oficialmente. Pese a ello, sostiene: "Si un juez español decide investigar en serio la muerte de Alberto y los demás, estoy dispuesto a ir a España a declarar". ¿Incluso arriesgándose a volver a la cárcel? "Sí", responde, "porque soy inocente".

Flayeh cree que su detención respondió a una venganza, pues sus provechosos negocios con las tropas españolas en Irak levantaban envidias en su entorno.

El traductor no sólo quiere comparecer ante la Audiencia Nacional para demostrar su inocencia. También quiere pedir una indemnización por los malos tratos que, asegura, sufrió tras su detención. Y por los 11 meses que estuvo privado de libertad sin derecho a abogado ni juez.

Su presencia en España podría reabrir el sumario por el asesinato de los siete agentes. Y eso es algo que al CNI nunca le entusiasmó. No sólo porque los servicios secretos tienen alergia a la luz y los taquígrafos propios de los juicios, sino porque una investigación judicial evidenciaría las negligencias que rodearon la tragedia. Los coches del CNI no tenían inhibidor de frecuencia, pero tampoco blindaje, pues en ese caso, probablemente, los agentes se habrían salvado.

La necesidad permite lo prohibido.

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Mensaje por El Cisne » Lun Jul 02, 2007 11:34 pm

Su presencia en España podría reabrir el sumario por el asesinato de los siete agentes. Y eso es algo que al CNI nunca le entusiasmó. No sólo porque los servicios secretos tienen alergia a la luz y los taquígrafos propios de los juicios, sino porque una investigación judicial evidenciaría las negligencias que rodearon la tragedia. Los coches del CNI no tenían inhibidor de frecuencia, pero tampoco blindaje, pues en ese caso, probablemente, los agentes se habrían salvado.


La verdad es que a veces estas informaciones estan claramente dirigidas a desinformar a gente que no sepa mucho de que va el tema.

Solo le falta poner al texto que tampoco llevaban en grandes letras CNI como proteccion, o una bandera blanca.

Vale que el inhibidor no llama la atencion, pero... ¿les hubiese salvado la vida?, ¡va a ser que no!, frente a ametralladoras, RPG y fusiles de asalto no.

El blindaje, dudo que frente a la emboscada en concreto que se realizo con RPG , ametralladoras y fusiles huibiese sido determinante, ayudar seguro que si, determinante no, fue una emboscada de tal magnitud que se los hubiesen cargado de uno en uno de haber resistido mas tiempo vivos, a lo que voy es que el blindaje de un coche o todoterreno nunca podra ser tan grande como el de un vehiculo militar llamemosle BMR o Pizarro, sobre todo con respecto a este ultimo, o incluso tampoco comparable a los de los nuevos VAMTAC S3, el blindaje de llevarlo que hubiesen tenido seria mas parecido al que llevan vehiculos VIP mas encaminado a atentados mas "civilizados" y no de tipo emboscada casi militar, con armamento militar, que hubiese ayudado seguro, pero no como para afirmar que se habrian salvado, por otro lado y al margen de que podrian haberlo llevado, el blindaje en un coche "civil" se nota bastante, sobre todos los cristales de las ventanillas, ¿hasta que punto no hubiese delatado mas a esos vehiculos como pertenecientes a algo o alguien occidental?.

En cambio lo que no dice El Pais es con los inhibidores si que problamente se habrian salvado los soldados del Libano, pero claro, eso no lo puede decir.

Saludos.
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Mensaje por Loopster » Lun Jul 02, 2007 11:46 pm

No estoy de acuerdo Cisne, el blindaje de los SUV ha permitido sobrevivir a varios civiles en sitios como Iraq o Afganistán, tanto a explosiones de IEDs como a emboscadas con ametralladoras y RPGs, es simplemente poner dinero en blindaje y potenciar el motor para que el vehículo pueda salir de la zona de emboscada.

Otra opción es ir con vehículos discretos, que se camuflen con los habituales en la zona, como los taxis naranjas y blancos que usan las unidades Intel americanas. Pero ir en todoterrenos comerciales, con armamento tipo subfusil, sin blindaje, sin más medios de comunicación que un par de teléfonos satélite, sin trackers,...
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KS

Mensaje por KS » Mar Jul 03, 2007 1:02 am

El artículo de El País es repugnante. Parece que lo ha escrito un niño, agitando el dedo y gritando "y tu también, tu también!"

1) Saca del baul de los recuerdos el caso de los asesinados en Iraq, para recordar en la primera frase que el peor atentado hasta la fecha ha sido en Iraq con el PP, y no en el Líbano con el PSOE.

2) Otorga la misma credibilidad al sospechoso que a los encargados de la investigación, que han tomado decisiones en contra del sospechoso bajo dos administraciones diferentes, del PP y del PSOE.

3) Pone a parir al CNI: "los servicios secretos tienen alergia a la luz y los taquígrafos propios de los juicios, [..] una investigación judicial evidenciaría las negligencias que rodearon la tragedia"

4) Y al final da la puntilla de los inhibidores, diciendo que tampoco estaban en Iraq. Cualquier persona con dos dedos de frente en el acto se da cuenta de que:
- Los inhibidores no habrían servido de nada en el caso de Iraq, porque fue un asalto estilo diligencia de John Wayne.
- De noviembre de 2003 a junio de 2007 han pasado tres años y medio, y las muertes causadas por IED hasta entonces eran muchísimo menores que las que vendrían después. Eso se puede consultar en http://icasualties.org/oif/IED.aspx

Es decir, es un artículo 100% politizado.

_________________________________________

Respecto al asunto de si el blindaje habría sido de ayuda evidentemente la respuesta es SI. Con una ráfaga de AK desde un sedán dejaron toda la parte izquierda de uno de los todoterrenos acribillada, las dos ruedas de ese lado reventadas, el conductor muerto y otro ocupante gravemente herido. Y después matan al conductor del vehículo que va en cabeza mediante la misma táctica. Desde luego el blindaje hubiese marcado una diferencia.

Una cosa que no entiendo del relato de Lorenzo Silva sobre España en Irak:

Un Cadillac blanco, con cinco ocupantes en su interior, se coloca detrás del segundo vehículo [..] Desde el sedán blanco se empieza de pronto a abrir fuego. [..] El conductor del todoterreno acelera y adelanta al coche de sus compañeros con la intención de avisarles. Pretende colocarse a su costado pero no lo consigue, los acontecimientos se desarrollan muy deprisa.

No ha pasado ni un minuto [..] Y el sedán blanco que persigue al convoy de agentes españoles se mantiene tras el segundo vehículo, el que antes iba en cabeza. El Cadillac lo adelanta por la izquierda y al llegar a su altura uno de los agresores dispara una ráfaga de Kaláshnikov


Es decir, uno de los coches del CNI recibe fuego enemigo y para avisar al otro coche acelera y lo adelanta, pero no consigue avisarles del peligro. ¿Cómo es eso posible? no llevaban una emisora de radio? llevaban Thurayas, no pudieron hacer una llamada?

Aparte que si recibes fuego enemigo, o te parece que las balas pueden ir contra ti no es momento de sacar las armas (MAC-10 o HK PDW) y disparar contra CUALQUIER coche que se te eche encima?

Supongo que los cogieron por sorpresa.

Un saludo,
KS

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Mensaje por El Cisne » Mar Jul 03, 2007 11:59 pm

No estoy de acuerdo Cisne, el blindaje de los SUV ha permitido sobrevivir a varios civiles en sitios como Iraq o Afganistán, tanto a explosiones de IEDs como a emboscadas con ametralladoras y RPGs, es simplemente poner dinero en blindaje y potenciar el motor para que el vehículo pueda salir de la zona de emboscada.

Otra opción es ir con vehículos discretos, que se camuflen con los habituales en la zona, como los taxis naranjas y blancos que usan las unidades Intel americanas. Pero ir en todoterrenos comerciales, con armamento tipo subfusil, sin blindaje, sin más medios de comunicación que un par de teléfonos satélite, sin trackers,...


Tal vez no me supe explicar, jeje :oops: me pasa a menudo, claro que el blindaje puede ser determinante, pero en el caso concreto de los agentes del CNI y por el tipo de emboscada y armamento utilizado por los terroristas, ademas de que tampoco iban a recibir ayuda en poco tiempo y ademas no era un numero de agentes muy numeroso, como grupo de respuesta me refiero, pues creo que el blindaje les hubiese hecho resistir mas, pero que el final hubiese sido el mismo por desgracia, eso si, de haber tenido armamento mas pesado, G36, M203, algo similar a los C60..., unido a haber sido un convoy mas numeroso, pongamos 4 coches, uno en avanzadilla y uno algo, no mucho, mas retrasado, equipos de comunicaciones mejores, y como no, que hubiesemos tenido un equipo de respuesta en la base española para salir al menor signo de emboscada a una patrulla o al... CNI, y me refiero a una seccion con helicopteros de verdad tipo UH60, no me gusta el Cougar, y ademas un par de helicopteros de combate, aunque fuesen AH1W, pero claro entonces hubiesemos tenido unas FAS de un nivel superior al que teniamos, y al que tenemos, siempre vamos pelaos y seguimos igual, pues en este caso que expongo si que tal vez el blindaje hubiese ayudado a alargar el combate hasta la llegada de refuerzos, hubiesemos tenido menos victimas y hubiesemos tenido mas suerte, de ahi que dijese que para mi el blindaje, en este caso, no era determinante, ya que faltaban mas componentes para haber finalizado mejor el incidente, para mi el blindaje de SUV te permite salir airoso de escaramuzas, digamos que te pasa un coche y te ametralla, pero con una emboscada donde hay coches que ametrallan,y emboscada a ambos lados de la carretera con armas pesadas, donde te rodean y te acribillan, donde no dispones de armas pesadas para defenderte, donde te superan en numero y donde la ayuda tarda una eternidad, pues solo alarga la agonia, ahora mejor con el que sin el, pues si, pero faltan mas cosas.

Evidentemente todo esto evidencio que nos faltaba de todo, desde mejor armamento, comunicacion, el blindaje tambien, pero tambien que para este tipo de desplazamientos no estaria de mas llevar algo de "escolta", una unidad de oe's podiamos decir y que hubiesen ayudado a "cubrir" el convoy, una cosa es un agente operativo con la maxima discreccion, y otra un convoy con toda la red del CNI como blanco.

Saludos.
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Mensaje por Loopster » Mié Jul 04, 2007 12:10 am

Pues si, falta de todo siempre, para empezar ideas claras.

Opción A) se va de "occidentales" pero se llevan los vehículos blindados, armamento decente, equipos de comunicaciones y botón de pánico, equipos QRF asignados y dstribuidos en zonas seguras por las áreas de operaciones...

Opción B) se va de "musulmanes", no van a resistir un interrogatorio en un control de la milicia, pero no llaman la atención y su aspecto pasa completamente desapercibido.

¿La mejor opción? combinar A con B, pero eso lo hacen quienes se toman esto en serio.
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Mensaje por ba2 » Mié Jul 04, 2007 8:18 am

sobre el blindaje de los SUV recuerdo un atentado, hace unos años, contra una patrulla de la guardia civil en las inmediaciones del cuartel de inchaurrondo con un coche bomba en el cual los agentes no sufrieron heridas graves y eso que la bomba estallo justo a su paso.

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