Publicado: 19 Ene 2007 15:42
Luis del Pino descarta dos de las cuatro hipótesis sobre el 11-M
ATOCHA, 11-M
Cuando está a punto de comenzar el juicio oral por la masacre terrorista, todavía no se sabe con certeza lo más básico: qué tipo de explosivos la provocaron.
Las mentiras del 11-M ponen a Juan del Olmo entre la espada y la pared
Islamistas, un país extranjero, ETA o las cloacas del Estado: éstas son las posibilidades que baraja, para explicar el atentado terrorista, uno de sus investigadores independientes.
18 de enero de 2007. Es ya sobradamente conocido para todos los que se interesan por lo que pasó de verdad el 11-M: el blog de Luis del Pino en Libertaddigital.com, o sus dos libros ya publicados al respecto por LibrosLibres (Los enigmas del 11-M, Las mentiras del 11-M) dan cuenta de la multitud de datos falsos o manipulados que, en su opinión, componen el sumario instruido por el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo.
La publicación Debate21.com le ha realizado una extensa entrevista para lograr una valoración general de situación de sus investigaciones. Del Pino se muestra convencido de que el juicio del 11-M, que comenzará en febrero, deshará la causa como un castillo de naipes, y entonces podrá sonar la hora de la verdad. "Mientras no tenga reflejo judicial toda esa investigación periodística que se ha estado haciendo acerca de las pruebas del 11-M, no se desmoronará oficialmente la versión oficial; y, en tanto eso no ocurra, no van a darse las condiciones como para que, verdaderamente, desde la Policía española se empiece una verdadera investigación de qué fue lo que pasó el 11-M", señala.
Según Del Pino los organizadores de la masacre "sin lugar a dudas, hablaban español con acento de español". Se abona pues a la idea de José María Aznar, manifestada en el seno de la comisión parlamentaria de investigación, de que no hay que buscarles en desiertos lejanos.
De hecho, Del Pino maneja cuatro hipótesis: "Islamistas con o sin participación de las cloacas del Estado; etarras con o sin participación de las cloacas del Estado; un servicio secreto extranjero con o sin participación de las cloacas del Estado; o bien, directamente, las cloacas del Estado". Descarta la primera por la existencia en el sumario de pruebas falsas que orientan hacia los islamistas, y que no tendrían sentido de haber cometido éstos la masacre; y descarta la segunda porque ese servicio extranjero no podría ser otro que el marroquí, y considera absurdo que Marruecos se arriesgase, de descubrirse la matanza, a convertirse en "un apestado en la escena internacional".
Quedan, pues, ETA y las cloacas del Estado: "Yo espero que sea la primera, porque si es así, todavía la situación tiene un arreglo; si es la segunda… vamos a una crisis importante".
Luis del Pino confirma que continúa trabajando en pistas que puede llevar mucho tiempo verificar, pero en las cuales es fundamental la aportación de "funcionarios policiales honrados, que conocen datos y que tratan de hacerlos llegar de la forma más discreta posible, por si pueden servir de ayuda".
Cree que Ángel Acebes perdió el control de la información desde primeras horas del 11-M porque actuó como un "ministro del Interior normal en una democracia normal", que entiende que las pruebas que le presenta la policía tienden al esclarecimiento de los hechos. Y no es así, según Del Pino, cuando "desde instancias de los propios servicios del Estado se empiezan a colocar pruebas falsas y, en tres días, se monta un tinglado destinado a volcar unas elecciones".
Y se pregunta: "¿Todas esas pistas falsas que se utilizan para construir la versión oficial estaban preparadas de antes o son pistas que se improvisan después de la mañana de los atentados? Hay argumentos tanto en favor de una de las hipótesis como de la otra". Entre los argumentos para la primera opción, apunta a la Renault Kangoo y a la figura de Jamal Zougham.
Unas declaraciones, pues, que vale la pena leer en su integridad, a la espera de que los trabajos de investigación de Luis del Pino y sus Peones Negros continúen dando frutos.
ATOCHA, 11-M
Cuando está a punto de comenzar el juicio oral por la masacre terrorista, todavía no se sabe con certeza lo más básico: qué tipo de explosivos la provocaron.
Las mentiras del 11-M ponen a Juan del Olmo entre la espada y la pared
Islamistas, un país extranjero, ETA o las cloacas del Estado: éstas son las posibilidades que baraja, para explicar el atentado terrorista, uno de sus investigadores independientes.
18 de enero de 2007. Es ya sobradamente conocido para todos los que se interesan por lo que pasó de verdad el 11-M: el blog de Luis del Pino en Libertaddigital.com, o sus dos libros ya publicados al respecto por LibrosLibres (Los enigmas del 11-M, Las mentiras del 11-M) dan cuenta de la multitud de datos falsos o manipulados que, en su opinión, componen el sumario instruido por el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo.
La publicación Debate21.com le ha realizado una extensa entrevista para lograr una valoración general de situación de sus investigaciones. Del Pino se muestra convencido de que el juicio del 11-M, que comenzará en febrero, deshará la causa como un castillo de naipes, y entonces podrá sonar la hora de la verdad. "Mientras no tenga reflejo judicial toda esa investigación periodística que se ha estado haciendo acerca de las pruebas del 11-M, no se desmoronará oficialmente la versión oficial; y, en tanto eso no ocurra, no van a darse las condiciones como para que, verdaderamente, desde la Policía española se empiece una verdadera investigación de qué fue lo que pasó el 11-M", señala.
Según Del Pino los organizadores de la masacre "sin lugar a dudas, hablaban español con acento de español". Se abona pues a la idea de José María Aznar, manifestada en el seno de la comisión parlamentaria de investigación, de que no hay que buscarles en desiertos lejanos.
De hecho, Del Pino maneja cuatro hipótesis: "Islamistas con o sin participación de las cloacas del Estado; etarras con o sin participación de las cloacas del Estado; un servicio secreto extranjero con o sin participación de las cloacas del Estado; o bien, directamente, las cloacas del Estado". Descarta la primera por la existencia en el sumario de pruebas falsas que orientan hacia los islamistas, y que no tendrían sentido de haber cometido éstos la masacre; y descarta la segunda porque ese servicio extranjero no podría ser otro que el marroquí, y considera absurdo que Marruecos se arriesgase, de descubrirse la matanza, a convertirse en "un apestado en la escena internacional".
Quedan, pues, ETA y las cloacas del Estado: "Yo espero que sea la primera, porque si es así, todavía la situación tiene un arreglo; si es la segunda… vamos a una crisis importante".
Luis del Pino confirma que continúa trabajando en pistas que puede llevar mucho tiempo verificar, pero en las cuales es fundamental la aportación de "funcionarios policiales honrados, que conocen datos y que tratan de hacerlos llegar de la forma más discreta posible, por si pueden servir de ayuda".
Cree que Ángel Acebes perdió el control de la información desde primeras horas del 11-M porque actuó como un "ministro del Interior normal en una democracia normal", que entiende que las pruebas que le presenta la policía tienden al esclarecimiento de los hechos. Y no es así, según Del Pino, cuando "desde instancias de los propios servicios del Estado se empiezan a colocar pruebas falsas y, en tres días, se monta un tinglado destinado a volcar unas elecciones".
Y se pregunta: "¿Todas esas pistas falsas que se utilizan para construir la versión oficial estaban preparadas de antes o son pistas que se improvisan después de la mañana de los atentados? Hay argumentos tanto en favor de una de las hipótesis como de la otra". Entre los argumentos para la primera opción, apunta a la Renault Kangoo y a la figura de Jamal Zougham.
Unas declaraciones, pues, que vale la pena leer en su integridad, a la espera de que los trabajos de investigación de Luis del Pino y sus Peones Negros continúen dando frutos.