HILARIO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ CONCEJAL NACIONALISTA AL FRENTE DE SEGURIDAD CIUDADANA EN SANTA CRUZ DE TENERIFE
"PSOE y PP quieren confundir independencia con terrorismo"
4/ene/09
EL DÍA, S/C de Tenerife
Histórico sindicalista, de corte independentista, militó durante tres años en el Centro Canario Nacionalista antes de integrarse definitivamente en CC. Fue delegado sindical en el sector de la construcción y miembro de la ejecutiva del Sindicato Obrero Canario (SOC), de corte nacionalista. Pero antes, a finales de los años 70, también realizó una incursión en la política municipal como candidato a la Alcaldía de Santa Cruz de Tenerife por la Unión del Pueblo Canario (UPC).
-¿Por qué abandonó el sindicalismo y se pasó a la política?
-El que yo practicaba era un sindicalismo mucho más reivindicativo. Ese movimiento se acomodó bastante con la llegada de la democracia y los pactos que se hacían a nivel del Estado y de Canarias con los empresarios. Digamos que se pasó de la etapa sindicalista pura y dura de reivindicaciones a un sindicalismo más aburguesado y burocratizado. También dejé de prestar mis servicios en Dragados y monté una pequeña empresa de suministro industrial.
-Y su entrada en la política vi no también por la vía nacionalista...
-Sí, claro; yo ingresé en el CCN en un momento en el que algunos de los independentistas nos dispersamos y creímos oportuno que debíamos extender nuestro movimiento en el seno de los partidos constituidos. A otros compañeros y a mí nos tocó irnos al CCN, por lo que no fue una cuestión ideológica.
-Fue estratégica...
-Sí, sin duda. Entre esos compañeros estaba alguien muy querido por mí, Hermógenes Afonso (Hupalupa), que ya murió. Fue una pieza clave en el nacionalismo moderno por las aportaciones que hizo en aquel entonces a la lucha independentista. Junto a Hermógenes, también estaba el cantautor Ángel Cuenca, involucrado en asuntos estudiantiles. Nosotros tres decidimos entrar en el CCN, presidido entonces por Lorenzo Olarte, al que hay que reconocer su valentía por ponerle el nombre de nacionalista a las siglas del partido. Incluso, la bandera que se reconocía entonces era la de las siete estrellas verdes, algo que tenía mucho significado para los independentistas.
-Ya en CC, usted se ha caracterizado siempre por ir más allá del nacionalismo moderado que representa la mayoría de su partido y habla abiertamente de independentismo. ¿Por qué en CC hay miedo a utilizar este término?
-No sólo en CC, sino en Canarias en general. La palabra independencia hasta ahora se ha considerado tabú, se ha confundido a la población y se ha tratado de asociar este término a revolución, guerra... Eso debe estar superado en pleno siglo XXI.
Hoy se puede hablar de independencia; es más, yo creo que debe ser el objetivo de cualquier nacionalista. Yo soy de los que piensa que
Canarias puede ser un estado libre e independiente y eso se puede conseguir sin necesidad de violencia.
Tenemos una gran oportunidad ahora, en 2010, para la descolonización de Canarias por parte de la ONU; para ello sería imprescindible que todas las fuerzas nacionalistas, que todos los patriotas canarios se unieran en esa reivindicación de exigir la descolonización de las Islas.
-Muchos nacionalistas hablan de la necesidad de esa unión, pero en la práctica ese movimiento está muy atomizado en pequeños partidos. ¿De qué ha adolecido el nacionalismo en Ca narias para que esa unidad no haya llegado?
-Quizá han sobrado organizaciones o representantes en esas organizaciones que han antepuesto el ser cabeza de ratón antes que cola de león. Se han antepuesto los proyectos personales al de una Canarias soberana e independiente. Pienso que si ese ideario es compartido, la unidad nacionalista puede ser fácil. Pero si aquellos que se declaran nacionalistas no tienen la valentía suficiente para afrontar el amplio contenido que significa este término, entonces va a ser muy difícil.
-Haga un poco de autocrítica. ¿Qué ha fallado en CC para que no se haya convertido en el verdadero partido nacionalista, como el PNV en el País Vasco o CiU en Cataluña?
-Primero, la propia indefinición de CC, que se ha declarado nacionalista realmente hace pocos años. Ha faltado una definición más a tiempo, una concienciación de los afiliados, pero, sobre todo, un verdadero referente como el que tienen todos los partidos nacionalistas.
Y CC tiene que buscar el suyo, que puede ser un Secundino Delgado, un Nicolás Estévanez o cualquier otra persona que practicara un nacionalismo moderno. CC ha logrado en los últimos congresos ir definiendo qué tipo de nacionalismo quiere. Además, ese referente también se está buscando y ahí tenemos la Fundación Nicolás Estévanez, que esperamos que se ponga en funcionamiento cuanto antes.
-¿Son irreconciliables las diferencias o distintas sensibilidades y tendencias dentro del nacionalismo canario?
-No, no nos olvidemos de que la mayor parte de los movimientos independentistas no sólo tienen unas bases de clase trabajadora, sino que también hay que implicar a la burguesía, a los empresarios, a la sociedad... El complejo de inferioridad de los canarios afortunadamente se ha ido disipando. Lo que hay que hacer es comenzar a pensar en clave nacionalista; los vascos y los catalanes lo hacen y no pasa nada. Y yo no quiero compararme con vascos y catalanes; yo quiero ser canario. La independencia no se consigue con la lucha sino por la vía de la negociación, hacer llegar al resto del mundo que
Canarias está a 1.500 kilómetros del continente europeo, a 80 kilómetros de África, que tuvimos una cultura propia, tuvimos una lengua, tuvimos un pueblo que fue exterminado por los invasores...
-Hablando de ese exterminio, como concejal en el Ayuntamiento de Santa Cruz usted quiere presentar una moción ante el pleno para que se reconozca el genocidio castellano contra el pueblo guanche. ¿En qué consiste su iniciativa?
- Sí, la moción se está elaborando y tenemos que ser bastante cuidadosos con ella. Lo que decimos es que en este momento en el que se habla del reconocimiento de los represaliados del franquismo, el nuestro, que fue un pueblo exterminado hace 500 años de forma bárbara, tiene más motivos para que se reconozca su existencia con anterioridad a la llegada de los castellanos. Y nuestro pueblo fue conquistado, sometido y casi exterminado. Por eso creemos que este caso debe ser tratado de igual forma que el de los españoles represaliados por el franquismo.
-¿Y cree que recibirá apoyo suficiente?
-Bueno, yo tengo la esperanza de que puedan sumarse otros grupos políticos a esta iniciativa respaldada por Coalición Canaria.
-Dice que no quiere herir sen sibilidades, pero ¿cómo cree que puede sentar esta moción en partidos como el PP o el PSC?
-Pues de la misma manera que cuando yo le enseño a un niño de diez años la historia de Canarias y ve cómo sus antepasados fueron exterminados. La historia de Canarias fue muy dura; de qué forma fueron los guanches vencidos por esa gente que venía armada con lanzas, arcos y flechas y emprendió una lucha contra palos y piedras. Y después de la derrota, cómo fueron sometidos, avasallados y vendidos como esclavos. La idea es que, una vez aprobada en el ayuntamiento, se eleve al Parlamento. Incluso la haremos llegar a la Federación de Municipios para que se difunda entre los ayuntamientos canarios y que se adhieran los que quieran.
-Y ese reconocimiento sería moral, ¿no? Porque económico...
-Yo no descarto ninguna posibilidad.
-¿Pero a quiénes se compensaría si muchos de los canarios somos descendientes de castellanos?
-Creo que hay un precedente en Italia, donde hubo una moción de similares características y de una forma u otra ese reconocimiento fue al pueblo sometido mediante una serie de inversiones públicas.
-Ahora que han cambiado los nombres franquistas de las calles de Santa Cruz, ¿cree que también deberían modificarse el de plazas, como la Weyler, que lleva el nombre de un general de triste recuerdo?
-Sí, habría que cambiar el nombre de todos los generales de las plazas canarias. Y el de personajes como Weyler, que asesinó cruelmente a mucha gente; de todos aquellos conquistadores que exterminaron a nuestro pueblo. Un pueblo debe tener historia, pero nunca reconocer a quien lo conquistó, lo sometió y lo asesinó.
Lo más importante es que el pueblo canario cambie su "chip" con respecto a las palabras soberanía, independencia e incluso autodeterminación. En este punto quiero dar un dato: cuando yo me presenté a la Alcaldía de Santa Cruz por la Unión del Pueblo Canario (UPC) hablábamos en aquel momento de independencia y socialismo y logramos seis concejales, recién muerto el dictador. Así que
conciencia nacionalista debe haberla; lo que hay que lograr son mensajes adecuados y personas adecuadas que despierten ese sentimiento. También la UPC ganó en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, y en La Laguna tuvo el peso suficiente como para ondear la bandera de las siete estrellas verdes. Y todo ello, con un mensaje independentista.
-Ese movimiento sufrió una marcha atrás muy destacable...
-Sí, claro, porque la presión de los aparatos de los partidos estatales ha sido muy fuerte, sobre todo por la confusión a la que quieren someternos continuamente de que el independentismo es sinónimo de terrorismo. Eso no podemos permitirlo.
El único temor que tiene que tener el canario no es la independencia, sino su cercanía a Marruecos; la misma inseguridad que se les planteó a los saharauis cuando en su momento España los entregó a Marruecos.
-¿Quiere decir que la independencia de Canarias podría estar amenazada por el país ve cino?
-No, no, tampoco es eso. Si Canarias accede a la soberanía, no tiene por qué romper relaciones con el resto de los países de su entorno y de Europa. Canarias podría optar a seguir en la Unión Europea y tener la misma protección que cualquier otro miembro de la UE.
-Sería bueno entonces que también el Sahara obtuviera su independencia...
-Eso sería fundamental para nosotros, porque esa lucha se prolonga ya muchísimos años. Han pasado muchos años y varias resoluciones favorables de la ONU para su descolonización. Pero el vecino de enfrente (Marruecos) es muy fuerte y mucho más el que lo apoya (Estados Unidos).
-Si resoluciones de la ONU como las que ha habido para el Sahara no han tenido ningún éxito, ¿qué esperanza puede haber para la independencia de Canarias?
-Bueno, primero habría que plantearla y generar una unidad política, además de una voluntad popular. Por eso yo insisto en que pedir la independencia no es perseguir la ruptura de relaciones ni plantear guerras contra nadie; la independencia es un derecho que tiene el pueblo canario y que tiene que hacer valer. Y yo no echo a nadie de Canarias; el que sea canario, viva en Canarias y sienta Canarias también tiene sitio.
http://www.eldia.es/2009-01-04/canarias/canarias16.htm