JAVIER PAGOLA
Buena parte de la estructura operativa del Ministerio de Interior, la formada por cuadros policiales de larga trayectoria e incluso mandos de carácter político de más reciente cuño, forjada en la ingrata lucha contraterrorista, es presa de un estado de profunda «desmoralización» e «indignación» por la «cantada resolución» del sábado del juez Baltasar Garzón sobre ANV. Varios de estos especialistas anti-ETA consultados por ABC a lo largo del fin de semana aseguran de forma taxativa que no «se reconocen» en un «desconcertante» informe de nueve hojas que no plasma «ni de lejos» el arduo, peligroso e ingrato trabajo realizado por agentes de la Policía, la Guardia Civil y el CNI durante meses.
La indignación brota en doble dirección. Por una parte, consideran una «broma» que meses de lo que consideran un productivo trabajo de decenas de agentes, mandos y coordinadores que trabajan entre el mundo proetarra se haya resumido en nueve folios. Ello puede dar a entender, incluso como previsible justificación política a corto plazo, que las Fuerzas de Seguridad no han sido capaces de aportar pruebas a la Justicia. El informe pudiera concluir, en una lectura política interesada de algunos, en una escasa capacidad policial, hecho que ha generado una indignación a duras penas contenida. Y es que fuentes consultadas por ABC garantizan que la información trasladada «hacia arriba» sobre la relación ANV-Batasuna; es decir, ETA es de mayor volumen y «calidad» que los escuetos nueve folios que el Ministerio de Interior mandó a Garzón, un corta-pega interesadamente interpretado y con un claro «filtro político» que, a juicio de las personas conocedoras de este asunto, es un mazazo para la moral de la Policía y la Guardia Civil.
«Por menos se tumbó a AuB»
Pero al margen del rácano e «incompleto» informe enviado a Garzón, responsables policiales consideran que algunos de los datos expuestos en el mini-informe, no obstante, son más que suficientes para demostrar la relación de ANV con Batasuna y ETA, ambas parte del mismo «complejo», según sentencia firme del Tribunal Supremo. Se refieren al documento interno incautado por la Policía a Batasuna y relatado someramente en el informe, según el cual esta formación ilegal consideró a ANV su «plan C» para ir a las elecciones, después del partido-señuelo ASB y de las agrupaciones municipales gemelas AS. O que Batasuna haya diseñado las listas de ANV (un partido de treinta militantes), en paralelo a las de las agrupaciones AS, como queda acreditado por la Guardia Civil en este caso. Si a ello se añade que un etarra detenido el viernes por orden de Garzón (tenía información de objetivos militares) era el responsable de hacer las listas de ANV en comarcas del norte de Navarra, las pruebas «son inequívocas», según algunos responsables policiales consultados, y la contradicción del juez «sorprendente».
Al mismo tiempo, denuncian (lo vienen haciendo durante meses) la falta de una directriz política desde «el vértice» para haberse puesto «al 120 por cien» a trabajar sobre este asunto, lo que denota, según la experiencia acumulada, «la ausencia de voluntad política» de poner negro sobre blanco el «evidente contubernio» en el mundo proetarra.
Estas fuentes consultadas explican que con menos pruebas la justicia tumbó hace cuatro años buena parte del aluvión de listas lanzadas por ETA/Batasuna para las pasadas municipales, y que se visualizaron en gran medida en la marca AuB. «Entonces sí que nos pusieron a trabajar a destajo, día y noche, y se nos exigían resultados. Había otra voluntad política», explican fuentes contraterroristas.
Más pruebas que el PCTV
Sin embargo, y pese a la frialdad demostrada por el vértice de Interior, las Fuerzas de Seguridad aseguran haber reunido más «pruebas» sobre los vínculos de ANV con Batasuna que las acumuladas hace dos años sobre el PCTV, cuya concurrencia en las elecciones autonómicas vascas fue más inesperada. Los especialistas denuncian además con enorme decepción la manipulación de conceptos que se están aireando a través de terminales interesadas, ya que a ellos se les pidió comprobar conexiones de ANV con Batasuna, no con ETA.
Los investigadores daban por supuesto que Batasuna y ETA son lo mismo, ya que Batasuna es ilegal precisamente por estar imbricada en el «complejo ETA», como en su momento definió el propio juez Baltasar Garzón y como sentenció el Supremo. Las fuentes consultadas por ABC aseguran que, efectivamente, no se han detectado por el momento contactos de los dos o tres cabecillas de ANV con la dirección etarra, pero sí de éstos con destacados batasunos, algunos de los cuales tienen hilo directo con la dirección «política» de la banda terrorista, que encabeza el huido Josu Ternera. Incluso, estos líderes batasunos en contacto con ETA forman parte de las listas de ANV, como Aránzazu Santesteban, Chema Matanzas, Juan José Ibazeta y Aitor Ibero, lo que da aún más margen para concluir que «todo se mueve en la misma tubería y en la misma dirección».
Al margen, militantes en activo de Batasuna, ex alcaldes, ex ediles y ex dirigentes de HB, EH, Batasuna, Segi, Askatasuna y ex etarras pueblan por doquier las listas elaboradas por la dirección batasuna. Es decir, el llamado «complejo ETA» aparece en las innumerables candidaturas que la ahora llamada «izquierda abertzale» ha estudiado durante meses bajo control del astuto «aparato legal» que dirige el abogado de etarras Íñigo Iruin.
El papel de Garzón
Las fuentes consultadas, a la vez que expresan su decepción por la tibieza de sus jefes políticos, comentan que el papel del juez Baltasar Garzón es piedra angular de esta evolución. «Por menos, y en otras circunstancias, la resolución hubiera sido otra», afirman personas que conocen la trayectoria del juez en la lucha contra ETA. Estos especialistas creen que Garzón ha derivado el asunto, «sin pronunciarse como la hacía antes», a la Sala del 61 del Tribunal Supremo, que a su vez debe esperar a las impugnaciones de la Abogacía del Estado y de la Fiscalía. «Sinceramente, no esperamos mucho», aseguran estas fuentes, que aclaran que a ellos no les corresponde interpretar la ley, sino aportar pruebas a quienes deben hacerlo. Pero, explican, han detectado actitudes tibias que relacionan inequívocamente con la política y que erosionan la moral y el crédito de las Fuerzas de Seguridad del Estado.
La Policía y la Guardia Civil acumulan cinco años de investigaciones sobre ANV, de la que conocen bien sus movimientos, desde que el 23 de junio de 2001 concluyera el llamado «proceso Batasuna», un «lavado de cara» con el que la coalición de Arnaldo Otegi pretendía eludir su ilegalización.
Tras ANV ya desde 2002
ANV se fue de Batasuna no por no comulgar con sus preceptos, la «lucha armada» incluida, sino por su escasa representación en la mesa nacional. Un año después de decretada la suspensión de Batasuna en agosto de 2002, en concreto el 24 de enero de 2003 los dirigentes de la ya ilegal coalición proetarra Joseba Permach e Ibón Arbulu citaron a los representantes de ANV Antón Gómez y Txaro Guerrero para plantearles, siguiendo consignas de la cúpula de la banda, que pusieran su partido a disposición de la coalición para que pudiera presentarse, camuflada bajo sus siglas, en los comicios. ANV celebró una asamblea y mayoritariamente se aprobó acceder a la solicitud-exigencia de Batasuna. La sumisión desde entonces ha sido una constante en ANV.
El plan, sin embargo, no estaba aún maduro. Además, un sector de ETA se oponía a ello porque en ese momento desconfiaba de un partido que acababa de abandonar Batasuna. Así que se optó entonces por la fórmula de las agrupaciones municipales (AuB). De todas formas, los dirigentes de ETA-Batasuna sabían ya que podían contar con ANV, y la colocaron en sus «taldes de reserva».
El fracaso de la fórmula de las agrupaciones llevó de nuevo a Batasuna a desempolvar ANV de cara a las elecciones autonómicas vascas de 2005. Pero, de nuevo, el viejo partido quedó aparcado y se decidió por recurrir al PCTV. Su condición de nueva formación política -no hacía mucho que se había inscrito en el registro de partidos-, permitía ese factor sorpresa que siempre ha agradado a ETA-Batasuna para descolocar al «adversario». Pero ya desde entonces ANV figuraba como evidente arma de ETA, que ahora esgrime con impunidad.