PERIÓDICO "EL MERCURIO" CHILE. 12/03/2010.
Nuevo retroceso en solución al conflicto en Medio Oriente:
Palestinos cancelan diálogo de paz con Israel por construcciones en Jerusalén Oriental
Ambas partes habían anunciado conversaciones indirectas a través de Estados Unidos.
JAVIER MÉNDEZ ARAYA
La Autoridad Nacional Palestina (ANP) canceló ayer el diálogo indirecto que iba a reanudar con Israel bajo la mediación de Estados Unidos, en protesta por la decisión del Estado judío de construir más casas en Jerusalén Oriental.
"Las conversaciones sólo tendrán lugar si Israel da marcha atrás en la decisión", aseguró el jefe negociador palestino, Saeb Erekat, al referirse al anuncio de la construcción de 1.600 viviendas en el barrio judío ultraortodoxo de Ramat Shlomo.
Pese a todo, EE.UU. consideró inexacta la información según la cual los palestinos se retiran de las negociaciones y afirmó que nada indica que vaya a ocurrir.
Ambas partes habían aceptado reanudar el proceso de paz luego de más de un año de estancamiento, aunque por primera vez en dos décadas las conversaciones iban a ser indirectas, a través de Estados Unidos.
Pero el martes, durante la visita del Vicepresidente estadounidense Joe Biden, Israel anunció el proyecto de construcción de las viviendas, lo cual provocó una crisis diplomática entre EE.UU. e Israel.
Disculpa de Netanyahu
Ayer, no obstante, el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se disculpó por el "mal momento" elegido para el anuncio y afirmó que el impasse quedó superado.
Biden recibió con agrado la declaración de Netanyahu, pero volvió a criticar la decisión israelí de aprobar el levantamiento de las edificaciones y llamó a ambas partes a trabajar por la paz.
Pero los palestinos rechazaron tajantemente el llamado.
Según Fayez Saqqa, diputado del Parlamento palestino de Belén, era previsible el colapso de esta nueva iniciativa de paz.
"Israel, como potencia ocupante, no ha respetado los acuerdos pactados y la legalidad internacional que dicen que debe dejar de confiscar tierras palestinas, cesar la construcción de colonias, detener la violencia contra el pueblo palestino, volver a las fronteras de antes de la guerra de 1967 y buscar una solución al problema de los refugiados palestinos", afirma vía telefónica a este diario.
Israel, por su parte, sostiene que los palestinos han dificultado el avance del proceso de paz, puesto que no han cesado sus actos de terrorismo y se niegan a reconocer a Israel como Estado judío. "Además, han presentado demandas totalmente exageradas. Nadie va a imponer a Israel una solución. Todo tiene que ser negociado sin condiciones previas", indica a este diario Yitzhak Aharonovitch, ministro de Seguridad Pública israelí.
Para los expertos en el conflicto, éste no es el momento ideal para llevar a cabo cualquier tipo de tratativas, ya que ni palestinos ni israelíes se encuentran en posición de negociar.
"En el lado palestino, Mahmoud Abbas es un Presidente débil, cuyo apoyo popular decae día a día, mientras que en Israel hay un gobierno de derecha, con el apoyo de sectores más extremos, que no quiere concesiones territoriales", indica desde Jerusalén el analista Daniel Alaluf.
Leah Soibel, otra experta en el tema, sostiene que ambas partes tendrán que tomar decisiones dolorosas si es que quieren lograr un acuerdo de paz duradero. "Israel ya se retiró de Gaza en 2005 y de ciertos asentamientos en Cisjordania. La ANP está trabajando más estrechamente con Israel, pero tiene que poner fin a la incitación a la violencia y el terrorismo en Gaza", indica.
Los barrios judíos, una piedra de tope
Unos 200.000 israelíes se han instalado en unos diez barrios judíos construidos en el sector oriental de Jerusalén, de mayoría árabe (270.000 palestinos), desde su anexión por el Estado hebreo en 1967, según cifras de la alcaldía. La comunidad internacional no reconoce la anexión de Jerusalén Oriental y considera las colonias israelíes como "ilegales".
La colonización judía en Jerusalén Oriental está en el centro del conflicto entre israelíes y palestinos, quienes quieren hacer allí la capital de su futuro Estado. A ese respecto, el ministro de Seguridad Pública Yitzhak Aharonovitch es enfático: "Jerusalén no va a ser dividida otra vez". Aunque también explica que al asumir Netanyahu se comprometió a congelar nuevas edificaciones. "Pero si algo ya estaba construyéndose, se va a seguir hasta el final", indica.
